miércoles, 26 de marzo de 2014

Querida y futura Mamá:



Tal vez tus planes no han salido como lo esperabas. Te acabas de enterar que tu hijo nacerá con Síndrome de Down... estas confundida, angustiada, preocupada. Piensas que tu bebe será un fenómeno;  te han contado que esos niños son un problema y que son dolores de cabeza para sus padres. 

Muchos te mostrarán que lo mejor que puedes hacer por esa personita, que es también tu carne, es acabar con su futura “desdichada vida”, pues no podrá hacer nada por sí mismo. 

Sin embargo tienes grandes dudas,  ¿es un ser humano?, ¿el aborto es mi única opción? ¿Será por lo menos un poco inteligente?, ¿podrá ir al colegio?.. y recuerdas que alguna vez tu madre te contó que ella tenía esas mismas preguntas cuando te estaba esperando. 

¿Acaso no todos los hijos traen “problemas” para sus padres? Claro que sí, porque cambian tu mundo pero a la vez te hacen mejor persona porque descubres que hacer feliz a otro te hace feliz a ti. 

Dicen que “esos niños” se enferman… ¿ya olvidaste las veces que resultaste en urgencias por tus problemas de asma?, ¿o aquella vez que te dio bronquitis o te fracturaste por andar saltando en tu cama cuando se supone que deberías estar estudiando para tu examen?

Otros te han contado que nunca podrá pisar si quiera un colegio, pero recuerda que no todos tenemos las mismas habilidades y no a todos nos gustan las mismas materias. Trae a tu memoria esos años en que no podías pronunciar la “rr” o cuando confundías la B con la D, ¡y qué decir de tu legendaria enemistad con las tablas de multiplicar!

A la hora de la verdad querida y futura Mamá, todos los padres sienten temor cuando esperan un hijo, sin importar en qué condiciones vengan, si se trata de uno o de trillizos… pero ese temor es justificado porque sabes que se te ha confiado una vida preciosa, una que tú misma vas a modelar con manos amorosas.  Ese miedo, a la hora de la verdad, no es por el hijo que viene sino por la clase de padre o madre que quieras ser para esa criatura.

Muchos te dirán que el mundo no es un lugar para traer niños, mucho menos si “vienen mal”, pero te invito a que no seas un simple espectador mudo de lo que ocurre, sino el protagonista de una historia que vas a empezar a cambiar, no sólo para ti, sino para tu hijo y para este planeta.

Rendirte ante el miedo es fácil, pero lo que te hará grande es vivir ese amor tan inmenso que hará que todos tus temores  se esfumen.

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